Y así, empezó todo…

Las crónicas sitúan en 1456 el año del primer encuentro entre Enrique IV de Castilla y Beltrán de la Cueva.

El rey se hospedó en casa del padre de Beltrán, Diego Fernández de la Cueva, que era regidor y cabeza de su linaje en Úbeda. Como agradecimiento a las atenciones recibidas, el monarca ofreció al hijo mayor de don Diego, Juan de la Cueva, un puesto en la corte, pero don Diego le rogó que ocupara el lugar don Beltrán, por tener el otro que atender el mayorazgo familiar. 

Beltrán llegó como paje a la corte castellana. Un año después le era concedido su primer señorío: la villa de Jimena.

Establecido en la corte, Beltrán de la Cueva ascendió rápidamente gracias a sus excelentes relaciones con el rey. En 1459 entró a formar parte de la Orden de Santiago con el cargo de comendador de Uclés y en 1460 le fue concedida la tenencia de la fortaleza de Carmona y posteriormente la tenencia del castillo de Ágreda.

En 1461, la influencia de Beltrán en la corte se vio por fin consolidada al entrar a formar parte del Consejo del rey, desplazando a Juan Pacheco, marqués de Villena, como hombre de confianza de Enrique IV. Ese mismo año le fueron concedidos la villa de Saja, los Alijares de Valdetiétar, la Figueruela, La Calera y Carcaloso, así como la villa de Colmenar de Arenas, que pasó a llamarse Mombeltrán en su honor.

En 1462 se le concedió Ledesma con el título de condado, debido a su matrimonio con Mencía de Mendoza y Luna, hija de Diego Hurtado de Mendoza, marqués de Santillana, y sobrina del que sería cardenal, Pedro González de Mendoza.

 

Esta fulgurante carrera, unida a la concesión en 1464 del maestrazgo de Santiago, desató las envidias y rencores de numerosos cortesanos y nobles. Con el fin de desacreditarlo políticamente, comenzaron a difundirse rumores sobre supuestas aventuras de Beltrán de la Cueva con la reina, Juana de Portugal, e incluso llegó a asegurarse que la princesa Juana no era hija del rey (al que se juzgaba impotente), sino del propio Beltrán. Por esta razón, en el futuro se comenzaría a apodar a la heredera al trono como Juana la Beltraneja.

Los ataques al privado y al monarca, determinaron que este último tuviese que aceptar las condiciones impuestas por la nobleza rebelde: desposeer del cargo de maestre a Beltrán de la Cueva y su expulsión de la corte. No obstante, el Conde de Ledesma fue recompensado con la entrega de las villas de Anguix, Cuéllar, Alburquerque, con el título de ducado, Roa, La Codosera, Aranda, Molina, Atienza, la tenencia de Peñalcázar (Soria), así como la tenencia del castillo y fortaleza de Soria.

La expulsión de la corte fue breve, pues Enrique IV pronto lo llamó a su lado al proseguir las revueltas de la nobleza descontenta. En 1465 se puso del lado del rey en la llamada Farsa de Ávila,  conjura en la que destacados nobles (entre ellos el marqués de Villena y el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo) simbolizaron el destronamiento de Enrique IV, proclamando rey al medio hermano de este, el infante Alfonso.

En 1467 participó en la segunda batalla de Olmedo, cuyo resultado fue incierto, pues ambos bandos contendientes se atribuyeron la victoria. En 1468 falleció el joven infante Alfonso y la nobleza rebelde a Enrique IV prosiguió el enfrentamiento, esta vez respaldando el ascenso al trono de la medio hermana de Enrique IV, Isabel y desplazando de la sucesión, por lo tanto, a la infanta Juana. Contra lo que pudiera imaginarse, Beltrán de la Cueva nunca tomó partido por su supuesta hija durante la Guerra de Sucesión Castellana que enfrentó a Juana con su tía Isabel entre 1474 y 1479, luego de la muerte de Enrique. Al contrario, combatió en las filas isabelinas durante varios años, tanto en la guerra sucesoria como en el asedio de Granada de 1491. Murió el día de Todos los Santos de 1492 en su castillo de Cuéllar. Beltrán de la Cueva dedicó parte de su tiempo a glosar el Libro de cetrería de Juan de Sahagún, cetrero del rey Juan II de Castilla. De esta obra se conocen cuatro copias: dos se conservan en la Biblioteca Nacional de España, otra en la Universidad de Yale y recientemente se ha descubierto una cuarta en la Biblioteca Statale de Montevergine (Italia).

1459

Beltrán de la Cueva entra a formar parte de la Orden de Santiago.Cruz de Santiago

1462

Enrique IV le concede Ledesma a Beltrán de la Cueva bajo el título de Conde.Bandera de Ledesma

1467

Participó en la segunda Batalla de Olmedo.

1492

Beltrán de la Cueva muere.